Una oración constante ( Código – 2018-232 ) – Radios Fráter
  • julio 8, 2018

Una oración constante ( Código – 2018-232 )

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¿Cómo debemos orar por los que experimentan todo tipo de sufrimientos y persecuciones? En Mateo 13 leemos sobre la parábola del sembrador. El problema no es la semilla, que es la Palabra acerca del reino de los cielos. El problema es la tierra. Y cuenta la parábola que una semilla cayó en terreno pedregoso, junto al camino y pronto creció pero cuando surgen los problemas y la persecución a casusa de la Palabra, se seca. El riesgo de la aflicción y el sufrimiento es que nuestra fe no permanezca sino se seque.

Por eso es la importancia a aprender a orar por los que enfrentan persecución y sufrimiento. La semana pasada comenzamos a estudiar la primera carta a los Tesalonicenses. Vimos como Pablo da gracias a Dios porque estos nuevos creyentes permanecen en la fe a pesar de todo tipo sufrimientos y persecuciones. Hoy veremos cómo es que Pablo ora constantemente por estos nuevos creyentes que sufren. Esta oración es necesaria, porque nos brinda la perspectiva correcta que debemos tener en tiempos de crisis hacia otros creyentes.

Recordemos lo que Dios le promete a la iglesia de Tesalónica en medio de sus sufrimientos y persecuciones. 2 Tesalonicenses 1:3 dice: “Hermanos, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, como es justo, porque su fe se acrecienta cada vez más, y en cada uno de ustedes sigue abundando el amor hacia los otros. 4 Así que nos sentimos orgullosos de ustedes ante las iglesias de Dios por la perseverancia y la fe que muestran al soportar toda clase de persecuciones y sufrimientos. 5 Todo esto prueba que el juicio de Dios es justo, y por tanto él los considera dignos de su reino, por el cual están sufriendo. 6 Dios, que es justo, pagará con sufrimiento a quienes los hacen sufrir a ustedes. 7 Y a ustedes que sufren, les dará descanso, lo mismo que a nosotros. Esto sucederá cuando el Señor Jesús se manifieste desde el cielo entre llamas de fuego, con sus poderosos ángeles, 8 para castigar a los que no reconocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús. 9 Ellos sufrirán el castigo de la destrucción eterna, lejos de la presencia del Señor y de la majestad de su poder, 10 el día en que venga para ser glorificado por medio de sus santos y admirado por todos los que hayan creído, entre los cuales están ustedes porque creyeron el testimonio que les dimos.”

Sabiendo que el Dios que es justo les dará descanso y su merecido a los que los hacen sufrir, Pablo presenta esta oración por los Tesalonicenses. 2 Tesalonicenses 1:11 dice: “Por eso oramos constantemente por ustedes, para que nuestro Dios los considere dignos del llamamiento que les ha hecho, y por su poder perfeccione toda disposición al bien y toda obra que realicen por la fe. 12 Oramos así, de modo que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado por medio de ustedes, y ustedes por él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.”

Pablo realiza una transición de las acciones de gracias por la fidelidad de los Tesalonicenses a pesar de toda clase de persecuciones y sufrimientos hacia una oración. El “Por eso” es la transición. Sabiendo lo que el Dios justo hará cuando Jesús regrese, ante las pruebas y sufrimientos que enfrentan en Tesalónica y que es brindarles paz a ellos y su merecido a los que los hacen sufrir, Pablo ahora ora.

Las persecuciones y sufrimientos son constantes, la oración de Pablo también. La periodicidad de la oración: es constante. Así como las persecuciones y sufrimientos de toda clase que experimentan los cristianos en Tesalónica son constantes y no se detienen, de la misma manera la oración de Pablo es constante por estos nuevos creyentes en la fe.

La oración no va dirigida hacia la situación, sino hacia quienes experimentan la situación. Pablo ora constantemente, pero tome nota que no es por las persecuciones y sufrimientos, sino que es por ellos, quienes son los que están sufriéndolas en carne propia. El control que tienen no es hacia la situación, sino en ellos, fidelidad al que murió en la cruz y los redimió.

El propósito de la oración es que Dios los considere dignos del llamamiento que les ha hecho. Pablo no ora por las persecuciones y sufrimientos directamente, sino por ellos en medio de las persecuciones y sufrimientos. Su oración es constante y es por ellos. No son ahora seres humanos que sufren, son hijos de Dios que han creído en el evangelio de Jesucristo y en su segunda venida que traerá justicia verdadera. Pablo no está preocupado por los sufrimientos y persecuciones, si al maestro lo han crucificado, ¿Qué podrá ocurrirles a sus discípulos? Pablo está preocupado por ellos, porque se mantengan fieles en medio de las persecuciones y sufrimientos. Cuatro cosas son la razón por la que Pablo ora por ellos en medio de las persecuciones y sufrimientos.

Para que Dios los considere dignos del llamamiento que les ha hecho. 2 Tesalonicenses 1:11 dice: “Por eso oramos constantemente por ustedes, para que nuestro Dios los considere dignos del llamamiento que les ha hecho…”

Dios es el que llama. 1 Tesalonicenses 2:12 dice: “Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria.”

Su llamamiento es que vivamos para servir al Dios vivo y verdadero. 1 Tesalonicenses 1:4 dice: “Hermanos amados de Dios, sabemos que él los ha escogido, 5 porque nuestro evangelio les llegó no solo con palabras, sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y con profunda convicción. Como bien saben, estuvimos entre ustedes buscando su bien. 6 Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor cuando, a pesar de mucho sufrimiento, recibieron el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo. 7 De esta manera se constituyeron en ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. 8 Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor se ha proclamado no solo en Macedonia y en Acaya, sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que nosotros digamos nada. 9 Ellos mismos cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron, y de cómo se convirtieron a Dios dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, 10 y esperar del cielo a Jesús, su Hijo a quien resucitó, que nos libra del castigo venidero.”

Dignos de su llamamiento es vivir en santidad y fieles a su llamado a pesar de las persecuciones y sufrimientos. 2 Tesalonicenses 1:3 dice: “Hermanos, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, como es justo, porque su fe se acrecienta cada vez más, y en cada uno de ustedes sigue abundando el amor hacia los otros. 4 Así que nos sentimos orgullosos de ustedes ante las iglesias de Dios por la perseverancia y la fe que muestran al soportar toda clase de persecuciones y sufrimientos. 5 Todo esto prueba que el juicio de Dios es justo, y por tanto él los considera dignos de su reino, por el cual están sufriendo”.

Pablo pide que por su poder Dios perfeccione toda disposición al bien y toda obra que ya realizan. 2 Tesalonicenses 1:11 dice: “Por eso oramos constantemente por ustedes, para que nuestro Dios los considere dignos del llamamiento que les ha hecho, y por su poder perfeccione toda disposición al bien y toda obra que realicen por la fe.”

A lo largo de sus escritos, Pablo mantiene una perfecta tensión entre lo que Dios hace y lo que debemos hacer nosotros. Siempre están involucradas ambas acciones. Dios nos deja a la deriva únicamente a nuestra fuerza de voluntad el hacer el bien y realizar toda obra en santidad. Nos faculta con su Espíritu Santo para que, por su poder, perfeccione nuestra disposición a hacer el bien.

Somos llamados a honrar y glorificar su nombre. 2 Tesalonicenses 1:12 dice “Oramos así, de modo que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado por medio de ustedes, y ustedes por él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.”

Cuando demostramos en nuestra vida que somos dignos de su llamamiento, porque vivimos para servirlo a Él, nuestras acciones brindan honor a su nombre. Aún en medio de las persecuciones y sufrimientos, somos llamados a glorificar su nombre. Darle gloria a su nombre es nuestro llamado en toda situación. El que glorifica y honra el nombre de Dios, inmediatamente cosecha en su vida el fruto de dar gloria al Padre. Su gloria es nuestra salvación. Cuando creemos y vivimos para su gloria, manifestada en su Santidad y la encarnación, muerte y resurrección de su hijo, somos glorificados por Él. Su sacrificio es nuestra salvación.

Todo comienza y termina con el favor inmerecido de Dios hacia nosotros en Él y en Jesucristo. Su llamamiento es a que le sirvamos, a que le reconozcamos como el único Dios. Y su justificación no es por nuestras obras, sino por la gracia de Dios en Jesucristo. El justo que vivió la vida que no podía vivir y siendo santo, murió en mi lugar. Dios no está obligado a darnos su gracia, pero esta fluye de manera natural hacia nosotros, porque le place.

¿Cómo podemos orar por los que enfrentan toda clase de sufrimientos y persecuciones? Oremos más que por las situaciones, por las personas que enfrentan las situaciones. Oremos porque en medio de la prueba crezcan más en su fe en Dios. Oremos porque en medio de la prueba crezcan más en su amor hacia otros.

Oremos porque en medio de cualquier persecución o sufrimiento sean hallados dignos de su llamamiento. Glorifiquen y honren a Dios con sus vidas al hacer el bien.

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