Desocupados y ocupados ( Código 2018-265 ) – Radios Fráter
  • agosto 8, 2018

Desocupados y ocupados ( Código 2018-265 )

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¿Conoce a algún perezoso? Proverbios 10:26 dice: “Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.”

Proverbios 13:4 dice: “El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos.”

Proverbios 21:25 dice: “La codicia del perezoso lo lleva a la muerte, porque sus manos se niegan a trabajar; 26 todo el día se lo pasa codiciando, pero el justo da con generosidad.”

Por último, Proverbios 24:30 dice: “Pasé por el campo del perezoso, por la viña del falto de juicio. 31 Había espinas por todas partes; la hierba cubría el terreno, y el lindero de piedras estaba en ruinas. 32 Guardé en mi corazón lo observado, y de lo visto saqué una lección: 33 Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos… 34 ¡y te asaltará la pobreza como un bandido, y la escasez, como un hombre armado!”

Todos hemos experimentado la pereza. Pero algunos lo llevan a lugares más altos. Es como el doctorado de los perezosos y es ser un vago. El vago no solo es un perezoso, es un holgazán, es un desocupado y sin oficio. Un vago no sólo no está bien visto por la sociedad, ya que no produce nada, sino que vive a expensas de los demás. Sino también porque un vago, como no tiene dinero porque no quiere trabajar, pero sí tiene tiempo, suele utilizarlo en lo que no le importa. ¿Cuál es el resultado? Convertirse no sólo en una carga, en un mal ejemplo sino en un creador de divisiones ya que es un lleva y trae.

Tener un hijo así ha de ser muy duro. Saber que uno se va y el hijo se queda y es incapaz de trabajar, no porque no pueda sino porque no quiere. Y mantenerlo en sus 20s, en sus 30s, en sus 40s y 50s. ¿Qué siente la familia? Vergüenza, miedo, tristeza, decepción. El perezoso es primo hermano del vago. Se imagina esto. Ya Pablo había hablado en la primera carta a los Tesalonicenses a estos vagos. Pero no habían hecho caso, ya que continuaban como vagos. Por segunda vez, ahora Pablo habla a estas personas que no sólo no glorifican a Dios, sino que traen un mal nombre no sólo a Jesús su rey y Salvador, sino a toda la comunidad de creyentes, que son hermanos en Cristo. Los cristianos no podemos vivir como vagos. El trabajo es el medio que Dios dejó para ganarnos la vida. No es una maldición o un castigo. Adán incluso ya trabajaba entes de que él y Eva pecaran. Su trabajo era cultivar y cuidar el Jardín del Edén. Algo que implica, no poco, sino mucho trabajo. El castigo posterior a la desobediencia, fue que la tierra sería maldita, no que ahora sí trabajaría.

El trabajo es el medio que Dios dejó para que nos ganemos la vida y no es una maldición. Y creemos que Dios castigó a Adán con trabajo, pero el ya trabajaba. Génesis 2:15 dice: “Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara, 16 y le dio este mandato: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás».”

Cultivar y cuidar implica trabajo.

¿Cuál es el mensaje de Pablo para la iglesia con respecto a los vagos y para los mismos vagos? Él les habla a las personas para que sepan cómo comportarse con los vagos y a los vagos de manera directa.

¿Cómo este tema se aplica a nosotros? ¿Cómo nuestro trabaja afecta a otras personas? 2 Tesalonicenses 3:6 dice: “Hermanos, en el nombre del Señor Jesucristo les ordenamos que se aparten de todo hermano que esté viviendo como un vago y no según las enseñanzas recibidas de nosotros.”

Pablo envió la carta y cuando esta llegó, la leyeron en la asamblea de la iglesia. Así como ahora nos reunimos. Lo que ocurre, no sabemos con certeza qué estaban haciendo los vagos. Ellos sí sabían, nosotros no, porque no lo dice la carta. ¿Se estaban aprovechando de los miembros que sí trabajaban? ¿Estaban influyendo en otros para convertirse en vagos? No sabemos con certeza qué estaba pasando, pero sí que había vagos y el mandato ante estos vagos que no hicieron caso a lo que escribió en la primera carta, es a apartarse de todo el que viva como un vago y no según las enseñanzas que Pablo y Silas les dieron.

Las costumbres se pegan. La manera de hablar, por ejemplo. Las modas también. Por eso Pablo dice que se aparten de quienes son vagos. Y les llama “hermanos”. 2 Tesalonicenses 3:7 dice: “Ustedes mismos saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Nosotros no vivimos como ociosos entre ustedes, 8 ni comimos el pan de nadie sin pagarlo. Al contrario, día y noche trabajamos arduamente y sin descanso para no ser una carga a ninguno de ustedes. 9 Y lo hicimos así no porque no tuviéramos derecho a tal ayuda, sino para darles buen ejemplo.”

Mi mamá nació en Santa Anita, Santa Rosa. Como ella dice, allá no había nada, en caballo sin silla entraba uno. Mi abuela tenía una tienda y trabajaba arduamente. Y a mi mamá la levantaban temprano a desgranar elotes. Un día mi mamá se puso a hacer tortillas de la manera antigua. Mi mamá siempre nos enseñó a hacer los quehaceres de la casa. Nos enseñaba a trabajar para que ayudáramos en la casa cuando estuviésemos casados.

¡Qué ejemplo da Pablo! Pablo habiendo podido solicitar ayuda económica de los miembros, escogió trabajar con sus propias manos. ¿Por qué trabajó día y noche arduamente y sin descanso? El motivo era para no ser una carga para ninguno de ellos. Eso es lo que un vago es, una carga para los que sí trabajan. El llamado a todos es: “sigan nuestro ejemplo…”. Pablo no fue ocioso, sino oficioso. El otro motivo, fue para enseñar con el ejemplo, a quienes ya vivían como vagos. 2 Tesalonicenses 3:10 dice: “Porque, incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma».”

Una enseñanza tan simple y clara. No una nueva enseñanza. Ya Pablo les habló en persona cuando estuvo con ellos con respecto a los vagos: “El que no quiera trabajar, que tampoco coma”. Sin trabajo, no hay comida. No trabaja, no coma. Por eso padres, es importante que les enseñemos a nuestros hijos a trabajar, de lo contrario vamos a tener hijos que no saben hacer nada.

Un miembro de la iglesia aprendió a trabajar con su papá, que le pagaba mal, no le daba mucho dinero. Cuando pasaban por un bache en la calle, se caía la llave del timón. La puerta se abría con cualquier moneda. Pero él aprendió la importancia del trabajo. Ahora dirige la empresa de su papá y la ha hecho crecer mucho. Y este amigo, teniendo dos hijos quiso enseñarles la importancia del trabajo. Así que se llevó a su hijo mayor a trabajar con él durante las vacaciones. Me contó que un día que iban en el carro, el papá se enojó mucho porque el hijo iba con él pero con una actitud de poco interés. Así que se le ocurrió hacer un contrato entre él y su hijo y al final puso que se comprometía a darle un bono de $120 por encima de lo establecido si cumplía al 100% en lo establecido en el contrato. Así que el hijo lo firmó. Al final del mes hicieron una evaluación pero no ganó el bono total. Por eso Pablo dice que el que no trabaja que tampoco coma.

2 Tesalonicenses 3:11 dice: “Nos hemos enterado de que entre ustedes hay algunos que andan de vagos, sin trabajar en nada, y que solo se meten en lo que no les importa.”

El que está desocupado siempre está ocupado en lo que no le importa. El que se mete en lo que no le importa, mete en problemas a otros, es causa de división. Desocupados de lo que debieran y ocupados de lo que no deben. Como las visitas que llegan a medio día a las casas y no se van pronto. 2 Tesalonicenses 3:12 dice: “A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo que tranquilamente se pongan a trabajar para ganarse la vida.”

Pongámonos a trabajar para ganarnos la vida. No seamos carga de la familia. Unos miembros de la iglesia estaban desayunando pero uno de ellos no tenía trabajo. El otro le dice que estaba orando para que Dios le proveyera un trabajo; el otro responde: Yo lo que quiero es dinero, no trabajo.

Por primera vez en este texto, Pablo les habla directamente a los vagos. La orden y corrección es con la autoridad del Señor Jesucristo. ¿Cuál es la orden? Que tranquilamente se pongan a trabajar para ganarse la vida. La solución para el vago, es poner manos a la obra. Es decirle adiós a las excusas y trabajar. El propósito es que ellos mismos se ganen la vida. 2 Tesalonicenses 3:13 dice: “Ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien.”

No sólo hay una orden para los vagos, sino también una palabra de ánimo para los que hacen el bien y para los que pondrán manos a la obra, para que tampoco se cansen de lo que ahora comenzarán a hacer: trabajar para ganarse la vida. 2 Tesalonicenses 3:14 dice: “Si alguno no obedece las instrucciones que les damos en esta carta, denúncienlo públicamente y no se relacionen con él, para que se avergüence. 15 Sin embargo, no lo tengan por enemigo, sino amonéstenlo como a hermano.”

El propósito no es destruir a los vagos, sino que cobren consciencia de su pecado y tranquilamente se pongan a trabajar, siguiendo así el ejemplo que el mismo Pablo les dio y dejando de ser una carga para aquellos que sí trabajan. El denunciarlos ha sido ya el último recurso. La amonestación, busca su transformación en Cristo. Pablo mismo les escribió en la carta anterior, de una manera muy cordial de la importancia de vivir en base al amor y trabajar. 1 Tesalonicenses 4:9 dice: “En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros. 10 En efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia. No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más, 11 a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado, 12 para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie.”

Cuando alguien es un mal trabajador, no se gana el respeto sino el desprecio de todos. El trabajo nos da reputación para poder predicar de Cristo. Pero hay un lugar donde el esfuerzo humano no consigue nada, es ante Dios. Nuestras obras no tienen peso delante de Dios, porque a veces tenemos celos, ira, envidia y eso nos descalifica delante de Él. Cuando un no creyente tiene mucho dinero, buen trabajo y tiene todo lo que necesita, ¿cómo lo vamos a evangelizar? Por eso no es el dinero lo que cambia, sino nuestro testimonio de vida.

El mensaje que Jesucristo nos enseñó cuando dijo que él es el camino, la verdad y la vida, es que nadie puede ser justificado por guardar la ley de Dios que es buena, porque no podíamos guardarla. Por eso necesitamos a Jesús, que fue tentado en todo y con su muerte aplaca la ira del Dios santo y nos restaura ante Dios. Somos amados por las obras de Cristo, no por las nuestras.

Ahora tenemos confianza ante Dios y nos lleva a tener gratitud. Efesios 2:8 dice: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, 9 no por obras, para que nadie se jacte. 10 Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.”

Entonces, ¿cómo podemos aplicar esta porción de la Escritura a nosotros? El trabajo es una bendición y no una maldición. Es la manera para proveer para los nuestros. Los demás deben ver en nosotros un ejemplo de trabajo y de buenas obras. Mateo 5:1 dice: “» Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.”

Ninguno de nosotros debemos cansarnos de hacer el bien. Nuestro trabajo debe apuntar hacia Cristo. Colosenses 3:17 dice: “Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.”

Colosenses 3:23 dice: “Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, 24 conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.”

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