¿Por qué no puedo leer la Biblia? ( Código – 2018-302 ) – Radios Fráter
  • agosto 22, 2018

¿Por qué no puedo leer la Biblia? ( Código – 2018-302 )

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Una parte importante en nuestra vida es reconocer que como hijos de Dios debemos obedecer a su Palabra.
Ahora tenemos la Biblia en formato digital en nuestros celulares; varias versiones a la vez y fácilmente podemos aprovechar ese recurso para poder leerla donde quiera que estemos. Sin embargo, ahora que la mayoría podemos leer, debemos leer la Biblia más que otros libros.

La Biblia hay que leerla para ser sabios, hay que creerla para ser salvos, hay que practicarla para ser santos y hay que proclamarla para cumplir la gran comisión. La Biblia siempre nos llevará a una buena acción pero tenemos que empezar por conocerla y leerla.

Algunos se preguntan ¿por qué no puedo leer la Biblia? Cuando uno no quiere, no puede. Como dice el dicho: querer es poder. Cuando nosotros aprendemos que leer la Biblia es bueno para nosotros y queremos leerla, lo haremos. He visto a muchos que en sus tiempos libres leen la Biblia. Es como cuando no tenemos hambre y nos invitan a comer. No comeremos porque no tenemos el deseo.

Muy joven fui a predicar a una iglesia en Escuintla, Guatemala. Y como estaba joven, no tenía mucho dinero. Pero el pastor de la iglesia sí tenía, porque era empresario y nos invitaba a comer después de las actividades. Pero el pastor, con todo el dinero que tenía, no podía comer porque estaba enfermo. Por eso es importante que apreciemos que nos podemos alimentar de la Palabra de Dios. 2 Timoteo 3:16 dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, 17 a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.”

A veces no leemos la Biblia porque creemos que es un libro común y corriente, pero no lo es. La Biblia es la Palabra de Dios, no contiene la Palabra de Dios, es la Palabra de Dios. Si queremos saber lo que Dios piensa, lo que planea, lo que promete, lo que ofrece, tenemos que leerla.

Cuando leemos la Biblia comprendemos que Dios existe, que es el Creador del universo. Y eso nos enseña que todo tiene una causa, no por espontaneidad, por casualidad. Existe un creador, así lo dice Génesis 1.

Muchos tienen, por lo menos una Biblia en su casa, muchos tienen hasta 5 o más. En el Antiguo Testamento solo existían rollos de las Escrituras en el Templo o en el palacio del rey. Hoy todos la tenemos en casa, pero no basta con tenerla, hay que leerla.

Dios nos dejó su palabra para conocer el camino al Padre. Todos queremos saber quienes somos, de donde venimos, a dónde vamos. En la Palabra de Dios lo encontramos. Ahí dice que Dios conoce el número de nuestros días. La muerte no es la cesación de la existencia. La muerte es la continuidad de la vida, en la eternidad. Por el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario hemos sido salvos y ahora tenemos acceso al Padre y somos nuevas criaturas.

Dios nos dejó su palabra para conocer su corazón. Lo que Él pide de nosotros. Hace mucho tiempo mi esposa me dijo que quería una casa de dos niveles de esquina. Se la conseguí. Y me dijo que quería cierta clase de árboles, y se los conseguí. ¿Por qué? Porque cuando oíos a la persona que amamos, conocemos su corazón y tratamos de agradarla. ¿Cómo saber cómo agradar a Dios? Al leer su Palabra.

Dios nos dejó su palabra para conocer que salva y condena. Dios nos ama y nos da vida eterna, pero es santo y condena el pecado. Y eso lo conocemos al leer la Palabra de Dios.

Dios nos dejó su palabra para que el evangelio nos transformara. No nos avergoncemos del evangelio porque es poder de Dios. El evangelio no informa, sino transforma. Por eso muchos son cambiados de su vida pecaminosa, esclavos de las pastillas, de los vicios al conocer al Señor y son transformados. Muchos producen riquezas y las malgastan, pero cuando conocen el evangelio y que los que no proveen para su casa son peores que un infiel, cambian su vida y son proveedores de sus hogares, todo por la transformación del evangelio. La Palabra nos ayuda a ser buenos administradores de nuestras finanzas para honrar a Dios con nuestros bienes y a ser generosos con los necesitados.

Hace poco me reuní con un amigo que lo conocí cuando estudié en el seminario bíblico que fue exiliado de la guerra entre El Salvador y Honduras. Cada vez que yo iba a comer él me decía: comparte y verás un milagro. Es más importante dar que recibir, así dice la Biblia, pero hay que leerla para saber estas cosas.

Proverbios 1:7 dice: “El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.”

En la Biblia aprenderemos sabiduría y disciplina.

Proverbios 14:12 dice: “Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte.”

Muchas veces tendremos la tentación de pecar, pero debemos estar consientes de que Dios nos ve. Por eso debemos tener temor de Dios porque Él está presente.

Efesios 2:8 dice: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, 9 no por obras, para que nadie se jacte. 10 Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.”

Solo al leer la Palabra de Dios sabemos que somos salvos por gracia, el regalo inmerecido de Dios. Por gracia hemos sido librados de muchos males.

Hechos 17:10 dice: “Tan pronto como se hizo de noche, los hermanos enviaron a Pablo y a Silas a Berea, quienes al llegar se dirigieron a la sinagoga de los judíos. 11 Estos eran de sentimientos más nobles que los de Tesalónica, de modo que recibieron el mensaje con toda avidez y todos los días examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba.”

Pablo predicaba y los bereanos examinaban lo que decía. Muchas veces escuchamos prédicas en la radio y crees que es de Dios y no lo es. Por eso debemos examinar todo a la luz de la Palabra. Debemos revisar lo que vemos y escuchamos, pero si no lo hacemos creeremos todo lo que nos dicen. Hay muchos falsos profetas. Muchos dicen “dice el Señor”, pero el Señor ya lo dijo en la Biblia.

2 Timoteo 3:15 dice: “Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.”

Instruyamos a nuestros hijos en las Escrituras y aunque se alejen del evangelio, regresarán al camino recto. Así le pasó al hijo pródigo de la parábola contada por Jesús. Porque Dios es lento para la ira y grande en misericordia.

Deuteronomio 6:4 dice: “» Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. 5 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. 7 Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 8 Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; 9 escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades.”

Cuando usted lee la Biblia, lee una traducción del Hebreo en el Antiguo Testamento y del Griego Koiné en el Nuevo Testamento. Por eso recomendamos una Biblia de traducción actual como la Nueva Versión Internacional. En 1948 se encontraron unos rollos en las Cuevas de Qumram, que confirman lo escrito en la Biblia, de hecho, son más antiguos que los pergaminos que se usaron originalmente en la primera traducción de la Biblia. Otras traducciones que conocemos usaron pergaminos antiguos, pero los encontrados en las cuevas, son más antiguos y de allí se tradujo la NVI.

Leamos la Biblia, animemos a nuestros hijos a leer Juan, por ejemplo. En pocas semanas empezaremos a predicar sobre Santiago. Así que lea Santiago en una sentada.

Tenga una Biblia a la mano que no sale de casa, decida en qué lugar y a qué hora leerá la Biblia, siéntese a leer la Biblia por tiempo o por capítulos, tome notas en un cuaderno de sus aprendizajes y desafíos, comparta al siguiente día con alguien cristiano o no cristiano lo que leyó. Si es posible lea frente a sus hijos y nietos, y mejor aún, junto a ellos, desafíe a sus hijos a leer como mínimo un capítulo de la Biblia todos los días, júntese con sus amigos a leer la Biblia y mejor si es la física y en lugar público y ore porque Dios por medio de su Espíritu Santo hable a su corazón y transforme su vida.

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