Lo que la prueba de la fe produce ( Código – 2018-328 ) – Radios Fráter
  • septiembre 13, 2018

Lo que la prueba de la fe produce ( Código – 2018-328 )

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Hace años fui con doña Fide de Soto a las cárcel de mujeres. Yo llevé mi piano eléctrico y recuerdo ver a esas mujeres adorar a Dios, eso es especial, porque esas mujeres adoran a Dios con una pasión indescriptible.

A todos nosotros nos llegan las pruebas, cristianos o no cristianos. Cualquiera que predique lo contrario no está predicando el cristianismo basado en Cristo sino estará predicando una caricatura del cristianismo.

En 1996, me encontraba en el instituto bíblico “Cristo para las naciones” en Texas, Estados Unidos, graduándome en el mes de mayo. Estaba emocionado, venía de regreso a Guatemala, contento porque había cumplido uno de mis sueños de haber estudiado en el instituto bíblico. Y había sido muy difícil porque yo era muy apegado a mis padres, y fue este viaje el que cortó en cordón umbilical y me permitió madurar.

Pero cuando regresé me sentía mal, como con gripe, sin energías. El día que regresé tenía reventados unos vasos sanguíneos del ojo. Así que mi mamá y yo fuimos con una doctora, y estando allí me recordé que tenía un bulto en mi cuerpo que lo había sentido desde hacía como 6 meses y se me había olvidado ir al médico. Así que la doctora me examinó y me refirió con un especialista, el especialista me dice: Alex, lo que usted tiene es un tumor canceroso, no creo que sea benigno.

Yo tenía 19 años de edad, con deseos de servir al Señor. Recién graduado. Y salimos de ese lugar con mi mamá y nos subimos al carro. Ella iba manejando y me dice – hijo vamos a orar para que Dios te sane–. Y el dije – oremos pero que se haga la voluntad del Padre – Si ha llegado mi tiempo, no me queda de otra. Allá en el cielo está doña Lucía Ramazzini, Chicky de Marroquín… –. Y empecé a mencionarle a un montón de gente que hizo mucho en esta congregación.

Yo no estaba feliz, estaba triste, pero no de muerte. Y es que la diferencia no es la prueba. Dos personas en la misma prueba, una se quiebra y la otra sale victoriosa. Y me tocó atravesar momentos difíciles. Porque cuando uno está enfermo le toca enfrentar la enfermedad solo. Es cierto que los amigos y la familia nos acompañan, pero al final de cuentas uno está solo. Yo tuve 4 ciclos de quimioterapia, que es poco gracias a Dios, iba que intravenosamente me aplicaran la quimioterapia. El cuerpo se convierte como una lengua que absorbe el sabor espantoso del tratamiento y muchas veces uno vomita y no se resuelve el malestar. Y recuerdo que una noche allí estaba mi mamá conmigo, vomité más de 14 veces y al final ya no sacaba nada, era una reacción involuntaria y sentía que no podía más.

Santiago fue escrito por un hermano de Jesús; que la Biblia menciona que tuvo 4 hermanos por nombre, y menciona a sus hermanas también. Santiago nos habla de la actitud que debemos tener en medio de las pruebas. Porque las pruebas llegan. Santiago 1:2 dice: “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, 3 pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia.4 Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.”

Considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, ¿cómo es esto? ¿Cómo es que usted se debe sentir dichoso cuando esté enfrentando una prueba? Y es que la prueba que una fe es genuina es porque permanece hasta el fin. Dichosos porque la prueba de su fe produce constancia. La fe genuina cuando es probada permanece.

¿Se pondrá nervioso Bill Gates si lo ponemos frente a una computadora con Windows, el sistema que él creó? ¿Se sentirá nervioso aquél que aprendió a escribir y a leer en primaria si le pedimos que nos escriba el alfabeto? Y es que cuando hay fe, conocimiento, en este caso no hay miedo. Cuando hay fe en medio de las pruebas, una fe genuina y esta es probada, ¿cuál será el resultado? No importa la prueba, siempre será constancia. Es por eso que la prueba de nuestra fe debe permitirnos sentirnos dichosos. Pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia, y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada, dijo Santiago.

El que cree en Jesucristo es constante. Porque entiende que en este mundo habrán pruebas, pero la diferencia no es la prueba, es la persona que está en la prueba y sobre quién tiene la fe esa persona. Juan 16:32 dice: “Miren que la hora viene, y ya está aquí, en que ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo. 33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.”

Y ¿cómo venció al mundo? Primero fue tentado en todo pero sin pecado. Jesús fue el único que guardó la ley de Moisés y el único que podía redimirnos en la cruz del Calvario ante ese Dios santo al que le debemos reverencia y honor. Que no tolera y castiga el pecado. Jesús se viste de carne y huesos, habita aquí, es tentado en todo pero sin pecado para morir en la cruz para sustituirnos por fe a los que creemos. Y su muerte es nuestra paz, nuestra reconciliación. Jesús dijo – Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo. – No solo fue santo, pues nunca pecó.

Segundo, murió pero al tercer día resucitó. Dos cosas nos sostienen: la santidad de Cristo que nos es otorgada por fe cuando creemos y nos arrepentimos de nuestros pecados, y la segunda es la promesa de la resurrección.

Santiago 1:4 dice: “Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.”

Lo importante de la prueba no es la prueba, es usted en medio de la prueba, sin que le falte nada. Y es la fe en Dios la que no debe faltar. Pase lo que pase o venga lo que venga.

La Biblia está llena de historias de muchos personajes que hicieron cosas terribles y maravillosas. Y ambos han sido dejados como ejemplo para cada uno de nosotros. Entre ellos, tres jóvenes fueron deportados de Jerusalén a Babilonia, los mejores de Israel. Daniel 3:14 dice: “Nabucodonosor les dijo: —Ustedes tres, ¿es verdad que no honran a mis dioses ni adoran a la estatua de oro que he mandado erigir? 15 En cuanto escuchen la música de los instrumentos musicales, más les vale que se inclinen ante la estatua que he mandado hacer y que la adoren. De lo contrario, serán lanzados de inmediato a un horno en llamas, ¡y no habrá dios capaz de librarlos de mis manos! 16 Sadrac, Mesac y Abednego le respondieron a Nabucodonosor: —¡No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad! 17 Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad. 18 Pero, aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua. 19 Ante la respuesta de Sadrac, Mesac y Abednego, Nabucodonosor se puso muy furioso y cambió su actitud hacia ellos. Mandó entonces que se calentara el horno siete veces más de lo normal, 20 y que algunos de los soldados más fuertes de su ejército ataran a los tres jóvenes y los arrojaran al horno en llamas. 21 Fue así como los arrojaron al horno con sus mantos, sandalias, turbantes y todo, es decir, tal y como estaban vestidos. 22 Tan inmediata fue la orden del rey, y tan caliente estaba el horno, que las llamas alcanzaron y mataron a los soldados que arrojaron a Sadrac, Mesac y Abednego, 23 los cuales, atados de pies y manos, cayeron dentro del horno en llamas. 24 En ese momento Nabucodonosor se puso de pie, y sorprendido les preguntó a sus consejeros: —¿Acaso no eran tres los hombres que atamos y arrojamos al fuego? —Así es, Su Majestad —le respondieron. 25 —¡Pues miren! —exclamó—. Allí en el fuego veo a cuatro hombres, sin ataduras y sin daño alguno, ¡y el cuarto tiene la apariencia de un dios! 26 Dicho esto, Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno en llamas y gritó: —Sadrac, Mesac y Abednego, siervos del Dios Altísimo, ¡salgan de allí, y vengan acá! Cuando los tres jóvenes salieron del horno, 27 los sátrapas, prefectos, gobernadores y consejeros reales se arremolinaron en torno a ellos y vieron que el fuego no les había causado ningún daño, y que ni uno solo de sus cabellos se había chamuscado; es más, su ropa no estaba quemada ¡y ni siquiera olía a humo! 28 Entonces exclamó Nabucodonosor: «¡Alabado sea el Dios de estos jóvenes, que envió a su ángel y los salvó! Ellos confiaron en él y, desafiando la orden real, optaron por la muerte antes que honrar o adorar a otro dios que no fuera el suyo. 29 Por tanto, yo decreto que se descuartice a cualquiera que hable en contra del Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, y que su casa sea reducida a cenizas, sin importar la nación a que pertenezca o la lengua que hable. ¡No hay otro dios que pueda salvar de esta manera!» 30 Después de eso el rey promovió a Sadrac, Mesac y Abednego a un alto puesto en la provincia de Babilonia.”

A Dios no lo honramos por lo que hace, aunque siempre hace y ya hizo todo en la cruz, lo honramos por lo que Él es. ¿Quién es nuestro ejemplo? Hebreos 12:1 dice: “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. 2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. 3 Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.”

Es a Jesús en quien debemos poner la mirada. Si su fe es genuina, va a permanecer y ser constante. Nuestro Dios puede hacer, pero aún si no hiciera…

¿Cuál es nuestro gozo? La esperanza de la iglesia no es el cielo en esta tierra sino un cielo nuevo y una tierra nueva. Eso es lo que nos sostiene. Que en medio de la prueba hay una gloria eterna.

La fe genuina cuando es probada permanece. Pero hay un ingrediente que necesitamos. Santiago 1:5 dice: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.”

En medio de las pruebas pidamos sabiduría a Dios para enfrentarlas. La idea no es enfrentar las pruebas sólo con determinación y fuerza. Es enfrentarlas con fe en Jesús y con un ingrediente más que se necesita en medio de las pruebas sobre todo a nivel de las decisiones. Este ingrediente es la sabiduría que Dios da para tomar las decisiones correctas, en cuanto a mi actitud, en cuanto a la situación y que Dios sea glorificado en medio de nuestro dolor.

Desde niño he conocido muchos hospitales. Acompañaba a mis padres a todos los hospitales a orar. Y algunas veces mi papá me decía “ora tu”, y me daban los casos más difíciles. Y muchas veces Dios los sanó, pero otros se fueron a su presencia. Por eso debemos tener fe en medio de la prueba.

Santiago 1:9 dice: “El hermano de condición humilde debe sentirse orgulloso de su alta dignidad, 10 y el rico, de su humilde condición. El rico pasará como la flor del campo. 11 El sol, cuando sale, seca la planta con su calor abrasador. A ésta se le cae la flor y pierde su belleza. Así se marchitará también el rico en todas sus empresas.”

Recordemos que el contexto en el que estamos leyendo tiene que ver con las pruebas. Santiago parece estar indicando que las pruebas borran las distinciones superficiales que pueden existir y que separan al rico y al pobre. El pobre en Dios debe sentirse orgulloso de su alta dignidad. Al pobre le dice que en medio de su bajeza, pobreza o debilidad debe sentirse orgulloso de su alta dignidad al ser contado hijo de Dios y tener sus promesas incluyendo la de la vida eterna.

El rico en Dios debe sentirse orgulloso de su humilde condición. Lo más probable es que la humilde condición se refiera a la experiencia de ser parte de la persecución por causa de su fe. Sus sufrimientos le recuerdan que su vida se secará como la flor del campo. Que el rico aún con todo lo que tenga, empresas y demás, tendrá que morir o ver todo perderse de la noche a la mañana. Pero que esa humilde condición no es mala, pues debe enorgullecerse de ella, pues está siendo fiel en medio de la persecución.

Job en medio de la abundancia y aún en medio de la pobreza, con sus hijos y cuando todos murieron, en salud y en la enfermedad, no sólo mantuvo la fe, glorificó a Dios. Job 1:18 dice: “No había terminado de hablar este mensajero todavía cuando otro llegó y dijo: «Los hijos y las hijas de usted estaban celebrando un banquete en casa del mayor de todos ellos 19 cuando, de pronto, un fuerte viento del desierto dio contra la casa y derribó sus cuatro esquinas. ¡Y la casa cayó sobre los jóvenes, y todos murieron! ¡Solo yo pude escapar, y ahora vengo a contárselo!» 20 Al llegar a este punto, Job se levantó, se rasgó las vestiduras, se rasuró la cabeza, y luego se dejó caer al suelo en actitud de adoración. 21 Entonces dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!» 22 A pesar de todo esto, Job no pecó ni le echó la culpa a Dios.”

La fe de Job era genuina. Cuando la fe genuina es probada permanece hasta la muerte. Nunca cuestionemos a Dios por qué hace lo que hace. Esto no es un negocio donde le doy para que Él me de, porque a Dios lo adoramos porque es Dios. A todos nosotros nos llegan las pruebas, cristianos o no cristianos. Cualquiera que predique lo contrario no está predicando el cristianismo basado en Cristo sino estará predicando una caricatura del cristianismo.

Santiago 1:12 termina diciendo: “Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.”

La tentación que sufrimos es abandonar nuestra fe. Es que si alguien predica que el cristiano no enfrenta pruebas, cuando las enfrente perderá la fe, porque su fe no es genuina. Cuando la fe genuina es probada permanece hasta la muerte.

¿Qué hay para el que resiste la prueba y la tentación? La promesa es la vida eterna. Esa corona de campeón que un atleta recibía, será nuestra en la gloria celestial. No importa el tipo de tentación, sino el tipo de cristianos que somos.

Para que su fe sea genuina, crea en el Dios el Creador del universo. Comprenda que usted es un pecador y que el Dios santo no tolera el pecado. Arrepiéntase de sus pecados y crea en la muerte de Jesús como su salvación. Lea la Biblia todos los días y estudie los dos niveles en la Facultad de la Fe y Liderazgo. Rodéese de amigos cristianos que le ayuden a vivir su fe, ubíquese en una célula. Recuerde que la vida terrenal nunca se comparará con una eternidad con Dios.

Cuando estaba por entrar a mi cuarto ciclo de quimioterapia, estaba cansado. Yo me encontraba en La Fráter Roosevelt, en el tercer servicio, escuché el llamado cuando dijeron que aquellos que necesitaban oración. Bajé al altar y lloré, pero no lloré al suelo como sin esperanza sino al cielo donde está mi consuelo y esperanza. Porque cuando su fe en Dios es genuina y es probada, es constante y permanece hasta la muerte. Pidamos sabiduría a Dios para enfrentar las pruebas que actualmente enfrentamos o sin saberlo, nos tocarán enfrentar. Para que salgamos aprobados y recibamos la corona de vida.

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